domingo 4 de enero de 2009

LILITH, MADRE DE LOS VAMPIROS


LA MADRE DE LOS VAMPIROS

LILITH, LA PRIMERA COMPAÑERA DE ADAN
Según consta en la literatura hebrea, Lilith fue la primera esposa de Adán. En sumerio, la palabra "Lil" significa "Aire." El término más viejo relativo a Lilith sería la palabra sumeria "Lili" (plural "Lilitu"), que parece inferir la misma definición que nuestra palabra "espíritu". En muchas culturas antiguas, la misma palabra para "aire" o "aliento" era usada para "espirítu."Lilith estaba hecha con arcilla, igual que él. Era hermosa y libre. Adán y Lilith nunca encontraron la paz juntos, pues cuando él quería acostarse con ella, Lilith se negaba, considerando que la postura recostada que él exigía era ofensiva para ella. ¿Por qué he de recostarme debajo de tí? - preguntaba - Yo también fui hecha de polvo y, por consiguiente, soy tu igual".
LA SALIDA DEL PARAÍSO
Lilith no obedeció la orden de sumisión que le impusieron; pensaba que era igual a su marido, que tenía los mismo derechos que él porque habían sido creados con el mismo barro, no se sentía inferior, ni débil, ni dependiente. Era una mujer íntegra y como tal quería gozar, al igual que Adán, de la vida y de todo lo que ésta implicaba, incluidos la sexualidad y el erotismo.Cansada de que Dios no atendiera sus reivindicaciones, decidió abandonar el Paraíso, antes que someterse y renunciar a sí misma. Invocó el Nombre de Dios, innombrable en toda la tradición judía, por considerar que el Nombre verdadero de cualquier ser contiene las características de lo nombrado, y por lo tanto es posible conocer su esencia y adquirir poder sobre ello. Pronunciar el nombre de Dios se convierte, pues, en una osadía suprema, un acto de soberbia mucho mayor que el de hacer directamente oídos sordos ante sus mandatos; algo, en fin, demasiado grave. Abandonó volando el Paraiso con unas alas que el mismo Dios la dió (de ahí su semejanza con los súcubos).
Luego tomó residencia en una cueva en las costas de Mar Rojo, donde hasta éstos dias se encuentra segun la leyenda. Ella acepta a los demonios del mundo como amantes, y desova muchos miles de niños demonio, fue llamada Madre de los Demonios, —esposa de Asmodeus, el Rey de los Demonios.
Adán, mientras tanto, lamentaba la partida de Lilith. Fué con Yahweh y expuso su caso pidiendo el retorno de Lilith. Yahweh concordó que una criatura del Edén no debería partir tan fácil del reino, y dispuso tres ángeles para recobrarla.Éstos tres, Senoy, Sansenoy, y Semangelof, pronto encontraron a Lilith en su cueva y le exigieron su retorno con Adán por órdenes de Yahweh. Si si reusaba, le infomaron, matarían a un ciento de sus hijos demonios cada día hasta que decidiera regresar.Lilith exclamó que incluso esta suerte era mejor que regresar al Edén y a la sumisión a Adán. Tan pronto como los Ángeles cumplieron su amenaza, Lilith también hizo una terrible proclamación. En respuesta por el dolor inflingido, matería a los hijos de Adán. Juró atacar a los niños, e incluso a sus madres, durante el nacimiento. Juró también que los recién nacidos estaban en peligro de ser objeto de su ira, las niñas por veinte dias y los niños por ocho. No solo esto, sino que también atacaría a los hombres en su sueño, robándoles su sémen para dar nacimiento a más niños demonio, que reemplazarían a esos asesinados cada día.
Ante la negativa de Lilith de regresar con Adán, Dios decidió dar una nueva compañera a su creación pues proclamo que "No es bueno que el hombre esté solo", creó a Eva a partir de una de sus costillas, y por lo tanto sumisa al hombre (obsérvese el machismo de la época).
LILITH COMO REINA DE LOS VAMPIROS
A partir de esta narración, a Lilith se le ha considerado la reina de los súcubos (demonios femeninos), por alinearse en el bando enemigo de Dios al marcharse del Paraíso. Y de ahí se ha pasado a suponerla una perversa ninfómana, que seduce a los hombres con maestría para estrangularlos después.
Algunas tradiciones cuentan, que entre el cabello de Lilith se encuentran, enredados, los corazones de los jóvenes que sucumbieron a su hechizo.
Esa condición diabólica de Lilith le ha llevado a ser también la Reina de los Vampiros. No sólo mantiene relaciones sexuales con hombres a los que después asesina, sino que también se alimenta de su sangre. Es en esa encarnación donde Lilith se asimila a diferentes divinidades y monstruos femeninos presentes en la mitología clásica: Lamia, Empusa y las lamias, hijas de Hécate, diosa de la brujería; las harpías y las estriges, también macabras visitantes nocturnas; las harpías, ayudantes de las erinias o furias; las moiras o parcas, las grayas y las gorgonas, siniestras ancianas habitantes de los infiernos. En todas estas figuras se repiten las alusiones a muerte de hombres y niños.
En la Biblia aparece una fugaz alusión a Lilith. En Isaías 34,14 se explica con todo detalle cómo Dios con su espada mata a todos los habitantes de Edom, lugar poblado por enemigos acérrimos de los judíos, y que allí quedan como dueños y señores los animales. Buitres, serpientes... y Lilith. "También allí Lilith descansará y hallará para sí lugar de reposo". Lilith ha sido traducido por lechuza o ardilla, evitando toda referencia a la figura precedente de Eva. En nota al pie se hace constar: "Los hebreos creyeron que significaba un ser diabólico, en forma femenina, noctívago, espantajo de la fantasía popular".
Las variaciones del mito llevan a Lilith a convertirse en seductora de los propios hijos de Adán y Eva (abordando a Caín con palabras de consuelo y reposo tras la muerte de Abel), o a asimilarla con la propia serpiente del Paraíso dando cuerpo de serpiente mientras Satán daba cara humana y la voz que sedujo a Eva (como en los frescos de Miguel Ángel de la Capilla Sixtina). Un relato de Primo Levi nos recuerda que Lilith es la amante del mismo Dios creador, y que vive en el Mar Rojo comandando una corte de demonios. Y otra tradición afirma que Samael, luego Satán, el ángel caído, se convierte en pareja de Lilith, e incluso que juntos seducen a Eva para que engendre a Caín.

Erzsébet Báthory 1560 - 1614


ELLA, DRÁCULA

Javier García Sánchez, intrigado por la figura femenina, perversa y despiadada de Erzsébet Báthory, escribió Ella, Drácula: novela histórica que narra con minuciosidad episodios de vida, muy apegados a la realidad, de esta mujer que por sus acciones fue conocida en su tiempo como “La condesa sangrienta”. El autor se ocupó por dieciocho años de realizar la investigación en obras antiguas, anales y archivos, y dos años más en el proceso de producción. La historia se narra a partir de la mirada de un niño, supuestamente sordo, que crece al lado de este terrible personaje, por lo que es fiel testigo de sus atroces transformaciones.
Muchos hombres y mujeres, a lo largo de la historia, por alcanzar el poder y poseer la belleza han sido capaces de cosas que hoy en día se consideran crímenes contra la humanidad. A finales del siglo XVI y principios del XVII, sucedió en Hungría uno de los ejemplos más terribles de esto: Erzsébet Báthory (1560-1614) nació en una familia aristócrata que pertenecía al mismo linaje de la realeza de Transilvania y Polonia. Al cumplir diez años sus padres la mandaron a vivir con la familia del joven que, en el futuro, la desposaría. Terminó de crecer en un hogar cristiano y a los quince años parecía haberse convertido en una elegante dama, que además era discreta y se mostraba piadosa y benevolente con los otros.
Fiel a la costumbre de la época, al final aprendió a comportarse como los demás esperaban que lo hiciera, pero mientras no se sentía observada. Aficionada a la cacería, se lanzaba al campo abierto y perseguía con un deseo frenético a siervos, jabalíes e incluso osos; fue entonces cuando comenzó a sentir una enorme atracción por la sangre, el suplicio y la muerte de otros.
Antes de cumplir los dieciséis fue desposada con el conde Ferenc Nadasdy, quien pasó la mayor parte de su vida marital participando en las batallas contra los otomanos para defender las fronteras orientales de Hungría; aunque ella repudiaba la idea de ser madre, dio a luz a tres mujeres y un varón, mismos que apartó de su hogar de la misma forma en que años atrás lo habían hecho sus padres con ella.
No fue sino hasta después de cumplir cuarenta años que Erzsébet Báthory, ya con sus hijos casados y su esposo muerto, se sintió en libertad de satisfacer todos sus deseos. Comenzó por hacer subir a sus habitaciones a hermosas jóvenes vírgenes. Allí pasaban días y hasta semanas enteras. Nadie sabía cuál era su destino final. La condesa se sabía bella y le gustaba pasar horas ante el espejo contemplando su imagen; por ello no le fue difícil notar el momento en que los signos del envejecimiento se hicieron evidentes en su rostro .
La necesidad de poder revertir lo inevitable la llevó a acercarse a la magia negra; persistente y dedicada, se volvió una especialista en la elaboración de pócimas y conjuros, todo ello con el propósito de recuperar la tersura y lozanía de la piel. Para no perder la belleza. En ese camino conoció a una bruja llamada Darvulia, quien le dijo que la forma ideal para frenar el envejecimiento era untarse sobre la piel la sangre tibia de una doncella virgen. Para entonces, ella ya había matado a varias jóvenes con fines sexuales, de algún modo comenzaba a descubrir su gusto por la sangre humana; así que no tardó en pinchar a sus sirvientas para beber su sangre, actividad que le producía un placer indescriptible.
En adelante, la condesa, torturó y asesinó a un sinfín de mujeres jóvenes durante aproximadamente diez años. Se sumergía en la sangre de las víctimas: con ello y mediante una serie de conjuros creía preservar la belleza que la caracterizaba. Cabe mencionar que la idea de mejorar algún aspecto personal a través del contacto o consumo de materiales biológicos humanos, es muy antigua y se dio en diversas culturas. La creencia era que al estar en contacto o ingerir una de esas partes o sustancias de la víctima, se podría poseer su valor, su inteligencia, su belleza, su sabiduría.
La obsesión de Erzsébet Báthory llegó a tal grado, que anotaba en una libreta los nombres y apellidos de sus víctimas (más de seiscientas), lista que acompañaba con descripciones generales que quedaron como testimonio en aquellas páginas. Por ello es considerada una de las asesinas seriales más despiadadas de la historia. Además de la bruja, se servía del apoyo y la complicidad de tres personas más que también disfrutaban presenciando las masacres donde cada una tenía muy establecido su papel y su función.
La condesa logró depurar su técnica y contaba con innumerables herramientas e instrumentos de tortura. Durante el proceso, desde su sillón daba las órdenes a sus ayudantes o participaba en el crimen. Las asesinaba porque su piel era firme, estaban sanas, y era suya la alegría y frescura de la juventud. Erzsébet Báthory, como toda mujer rica de su tiempo, tenía una infinidad de castillos y casas de campo donde podía realizar estos actos.
Cuando en Viena las desapariciones de las jóvenes comenzaron a levantar sospechas sobre ella, mandó forjar una “doncella de hierro”, artefacto parecido a un sarcófago que por los picos que contenía en el interior, atravesaba el cuerpo de quien allí fuera atrapado. Erzsébet Báthory se colocaba debajo, allí esperaba la ducha de sangre. Pero fue más allá: encargó que se le construyera una bañera donde se depositaba la sangre de las víctimas; allí permanecía largas horas sumergida.
Finalmente, tras varias denuncias y evidenciada por su descarada actitud, fue detenida al igual que sus cómplices. Todos fueron condenados a castigos diversos: por sus crímenes se decidió que su sentencia fuera morir encerrada en una de sus habitaciones de la casa principal, donde sellaron puertas y ventanas dejando solo un orificio para poder introducir alimento. Vivió casi cuatro años más de esa manera: inevitablemente, cada nuevo año un sacerdote llegaba hasta allí para preguntarle si se arrepentía de sus crímenes atroces, pero la respuesta siempre fue la misma: “eran mis tierras, eran mis gentes”.

EL EVANGELIO DE LOS VAMPIROS


EVANGELIO DE LOS VAMPIROS

Libro Primero: Génesis

1 1 En el principio fue la oscuridad. 2 Una densa, ilimitada negrura, enlazaba los siete vértices del universo. 3 Nada existía fuera de lo Que No Tiene Forma. 4 Y la oscuridad palpitaba con el primer suspiro. 5 El suspiro se deslizó por los siete vértices hasta convertirse en el primer Orgasmo. 6 Y la oscuridad engendró a los primeros seres, hijos de lo Que No Tiene Forma. 7 Los hijos de la oscuridad y de lo Que No Tiene Forma alzaron su voz. 8 El Universo escuchó por vez primera a las Criaturas de las Tinieblas. 9 No existía el dolor ni las lagrimas; no existía la alegría ni el placer. 10 Unicamente las profundidades internas unidas ala negrura de las profundidades externas. 11 Y las criaturas de las Tinieblas recorrían el Universo en libertad. 12 No existían limites, no existía el principio ni el fin. 13 Viajaban fugazmente recorriendo los siete principales vértices, y los miles de ilimitados vértices en expansión constante. 14 Algunos, sólo algunos de ellos eligieron un mundo cubierto por aguas oscuras. 15 Y este mundo fue nombrado Aradia. 16 He aquí el Primer Misterio, la llave a esta Dimensión. 17 Pero este mundo fue elegido también por otro Ser. 18 El se nombró a sí mismo el Creador. 19 Nacido de la oscuridad, se rebeló ante ella. Así, el velo fue rasgado. 20 Y el Espíritu del Ser se movía sobre las aguas. 21 Mientras en los siete vértices la oscuridad sintió por vez primera el dolor. 22 Rebelándose a las profundidades internas, al no-principio y no-fin, se declaró principio y fin. 23 Y dijo: "Hágase la luz". 24 Por siempre la oscuridad había albergado a los hijos de la oscuridad y de lo Que No Tiene Forma. 25 Pero la luz alteró al Universo por siempre. 26 Los siete vértices fueron rotos. El Universo fue violado con resplandores. Estos fueron nombrados Estrellas. 27 El fuego fue creado. Fue creado el dolor. Fue creado el principio y el fin. La muerte y la vida. El bien y el mal. La noche y el día. Amor y odio. Verdad y mentira. Alfa y omega. 28 El creador se apodero del Universo y de la oscuridad. 29 Lo Que No Tiene Forma fue negado y el Ser ocupó su lugar. 30 En el caos resultante, las Criaturas de las Tinieblas gritaron de dolor, se calcinaron en el fuego de las estrellas; enloquecieron cuando el Bien y el Mal penetraron sus voces; y gimieron de agonía al Ser encerrados en un cuerpo donde existía el principio y el fin. 31 Los que eligieron el mundo cubierto por las aguas fueron cegados con los primeros rayos de un sol maligno. 32 Y el tiempo comenzó a transcurrir. 33 Siete eras de dolor, ceguera, agonía y muerte. Estos fueron los siete días de la creación. 34 La miseria nombrada Vida se expandió en Aradia, que desde entonces fue llamada Tierra. 35 Pues las aguas habían retrocedido. 36 Donde una vez hubo oscuridad y el hielo lo cubría todo, el mar se replegó y la vida fue engendrada en la Tierra. 37 Flores surgieron del cadáver de la Nada; Seres diminutos llegaron de los mares para pervertir los suelos, ríos y montañas. 38 Y estos seres crecían y se consumían unos a otros. Depredadores atacaban a los débiles. 39 De esta forma el Creador estableció su caos en el Universo y en la Tierra. 40 Las Criaturas de las Tinieblas no pudieron oponerse al Caos, pues el Caos lo abarcó todo hasta el infinito, los siete vértices rotos y los miles de vértices que ya no se expandieron más. 41 Y este desorden fue llamado belleza. 42 En el séptimo día el Creador descansó. 43 Las Criaturas de las Tinieblas, ante el Caos de la luz, se había replegado sobre si mismas, buscando en su oscuridad interna. 44 Pues en ella aún había sabiduría. 45 Así aprendieron a expanderse a pesar de los limites que les habían sido impuestos. 46 Y la oscuridad de las Criaturas de las Tinieblas renació en el séptimo día, mientras el Creador descansaba. 47 Las profundidades internas volvieron a comunicarse con las profundidades externas. 48 A pesar de la luz, en pleno día, los siete vértices fueron restaurados, y cada uno restauro a sus miles de vértices, mas ya no en expansión constante. 49 El dolor no pudo ser borrado, ni la alegría, ni el amor, ni el tiempo, ni la muerte. 50 Aunque las Criaturas de las Tinieblas son intemporales, habrán de tener un fin. Como tendrá el caos. Pero el fin es la apertura a nuevos ciclos. 51 Este es el Segundo Misterio. Quien tenga entendimiento, obtenga la llave a esta dimensión.
"2 1 El creador despertó de su descansó al octavo día. 2 "He aquí", proclamó, "he descubierto la restauración parcial del Universo; 3 Y este es mi castigo a las Criaturas de las Tinieblas: 4 Malditas sean por siempre, maldita la oscuridad que las engendró, maldita la no-conciencía; 5 Sean repudiadas por los Seres de la Tierra, de lo que hay debajo de la Tierra y el Cielo; 6 Sea la Muerte para ellas al cabo de mil eras de melancolía; 7 Yo, el Creador, prohibo que el Caos se restaure. 8 Por que esta es mi palabra, permanecerá hasta el fin de la eternidad". 9 Mas el Creador estaba solo en su luz. 10 Nada escuchó su maldición. 11 Por lo que dijo: "Creare aliados". 12 Y fueron hechos los ángeles, las criaturas de luz. 13 Vio el Creador que los aliados eran buenos para él, pues cantaban sus alabanzas. 14 Mas la música no fue hecha por las criaturas de luz; les fue robada a las Criaturas de las Tinieblas. 15 Cuando estas viajaban fugazmente a los siete vértices en busca de refugio. 16 La música fue el primer Arte; la música permitía a las Criaturas de las Tinieblas transitar de vértice a vértice. 17 La música es la puerta a todas las dimensiones, este es también parte del Segundo Misterio. 18 Mas aconteció que la música fue violada por las Criaturas de la luz que acompañaban al Creador por las regiones etéreas. 19 El silencio de las Tinieblas fue grande al proclamarse la victoria de la luz y la confusión en las lenguas. 21 En las Tinieblas, un Ser se adelantó a los demás y se dirigió al infinito oscuro: 22 "Por que nosotros no hemos sido nombrados, un nombre nos otorgaremos. 23 Para que el Creador nos reconozca al desafiarlo; mas no serán sus nombres, sino Nuestros Nombres". 24 Y he aquí todas las Criaturas de las Tinieblas fueron nombradas a sí mismas, sirviéndose de las lenguas que les habían sido impuestas para confusión. 25 Y llevaron por nombre Marduk, Innana, Ereshkigal, Mictlantecuhtli, Ctulhu, Unukalai, Lilith, Esfinge, Baphomet, Drakull, Tor, Yog-Sothoth, Shub Niggurath, Teutates, Gommatesvara, Tinia, Dharma, Zu, Yima, Vahagn, Ullikummi, Enlil, Atanaesic, Cronos, Agasia-Gigagei, Awonawilona, Ishtar, Kepra, Astarté, Baal, Fudo-myoo, Ukulan-tojon, Isis, Tlaloc, Ahura, Mazda, Moloch, Nehebkau, Mitra, Sraosha, Erlik, Urano, Atius, Zeus, Tirawa, Chac, Dohkwibuch, Dagon, Kali, Nergal, Mantus, Pan, Nija, Hecate, Emma-O, Chemosh, Damballa, Amon, Anubis, Metztli, Supay, Sammael, Yaotzin, Thoth, Supay, Sekhmet... 26 Hasta completar los seiscientos sesenta y seis nombres de la Primer Generación de las Tinieblas. 27 Y todos ellos fueron conocidos por el Creador como El Maligno. 28 Mas no fueron nombrados por el Creador ni por los ángeles, ni por ninguna otra criatura, viva, muerta o no-muerta, sino por ellos mismos. 29 Y la primer generación creció hasta los trece mil nombres, que partieron hacía todos los rincones de tierra, aire, agua, viento y fuego oscuro; al glacial desierto del sur, a las islas sumergidas, soñando bajo las aguas, al espacio exterior más allá de las estrellas y al Centro del Mundo. 30 Este es el Tercer Misterio, la puerta ala comprensión de los trece mil nombres. 31 Los nombres fueron registrados en el primer libro escrito por ser alguno. 32 Y este libro es el Espejo de la Eternidad. 33 Sus páginas fueron escritas por las Criaturas recién nombradas, para que no fuera olvidado el día de la Rebelión Melancólica. 34 Cuando fueron liberadas las otras Artes, para gloria de la oscuridad. 35 Quien tenga entendimiento, comprenda el nombre del Ser oscuro que se adelantó para hablar con sus hermanos. 36 Su nombre es Ubbo Sathla. 37 Las Criaturas de las Tinieblas atestiguaron la creación de los ángeles. El creador no pudo apartarlos de su presencia. 38 Pues ellos eran oscuridad, y aunque el Creador la había negado en si mismo, seguía siendo hijo de la oscuridad. 39 Y la oscuridad esta en el desde el principio, y lo estará hasta el fin de los tiempos. 40 Así, los hijos de las Tinieblas conocieron el nacimiento en dolor de los hijos de la luz. 41 Para los ángeles, en el principio fue la luz. 42 Una densa, ilimitada luz los esclavizaba a los siete vértices del Creador. 43 Mas ellos mismos descubrirían que también poseían oscuridad. 44 Después de la Ruptura, el universo y los seres poseían luz y oscuridad. La poseen, y la poseerán por siempre. Así sea.
"3 1 Aconteció que los ángeles descubrieron su oscuridad mientras viajaban por las regiones etéreas. 2 Teniendo ya grandes riquezas y honores, ángeles y arcángeles negaron su sabiduría y se aceptaron como seres de luz pura. 3 Todos menos uno. El nombre de éste era Luzbel, arcángel gobernante de muchas legiones, músico en las regiones celestes. 4 Viendo Luzbel que estaba formado por oscuridad quiso tener comercio con los hijos de las Tinieblas. 5 Pero sabia que tal comercio estaba prohibido por el Creador. 6 Por eso fue ante el Creador y cuestionó su prohibición. 7 Y el Creador lo maldijo con estas palabras: 8 "Tú, mi querubín protector, has sido hallado culpable de traición, Sea, pues, la guerra entre tú y yo". 9 Así, la guerra fue hecha en el Cielo. 10 Habló el Creador a sus miríadas de ángeles, querubines, serafines y arcángeles. 11 Mandándoles desterrar a Luzbel y a los ángeles que, con él, no habían negado la sabiduría. 12 "He aquí", les dijo "he construido una dimensión ajena a las Criaturas de las Tinieblas, para que Luzbel y sus legiones permanezcan por siempre en dolor y tormento, en el lago de fuego que no tiene fin, donde arderá asimismo el género humano que estoy por crear, donde serán atormentados todos aquellos que vomitaré de mi presencia, y donde al final de los tiempos arderá la Bestia, el Falso Profeta y las Criaturas de las Tinieblas; 13 Por que yo soy el Creador, y he escrito lo que acontecerá en el futuro, en lasa siete dimensiones, hasta el día en que, cansado, habré de morir destruyendo al Universo". 14 Y por esto fue exaltado por arcángeles, querubines, serafines y ángeles. 15 Más el Creador contempló el futuro, y vio que volvería a quedarse solo. 16 Y penso en la humanidad, a la que haría a su imagen y semejanza, con toda su crueldad, capricho, y con todo su Amor. 17 Mas el Amor fue perverso desde su origen, pues formaba parte de la luz. 18 Fue el amor el que llevó al Creador a negar su oscuridad. 19 Fue el Amor el que venció a Luzbel y sus ángeles en la batalla del Cielo. 20 Un lamento cruzó las puertas de las siete dimensiones, despertando a las Criaturas de las Tinieblas que dormían tras haber sido nombradas así mismas, tras haber atestiguado la creación de los ángeles. 21 El lamento de Luzbel en su caída. 22 Estos fueron los acontecimientos de la guerra en el cielo; mas para quien tiene entendimiento es posible experimentarlos en este momento. 23 Tal es el Cuarto Misterio, la Puerta a la Guerra en el Cielo. 24 Dijo entonces el Creador a Luzbel: 25 "Seas precipitado en este lago de fuego por el resto de tus intocables días; seas odiado por los seres humanos que he de crear; seas odiado por las Criaturas de las Tinieblas, a las que ordenaré odiarte, o serán destruidas". 26 Pero las Criaturas de las Tinieblas se volvieron hacia Luzbel, dando la espalda al Creador. 27 Pero el Creador dijo: "Hágase la destrucción". 28 Mas las eras han pasado, y la destrucción no ha llegado para las Criaturas de las Tinieblas. 29 Entonces sentenció el Creador "Aliadas sean, criaturas, a Luzbel, sea el nuevo nombre de éste Satán, que significa el adversario; sea el infierno morada de los seres oscuros, y de los ángeles que aceptaron la sabiduría, pues yo soy el único, el privilegiado, el digno de todo honor y toda gloria; 30 Malditos sean los seres ajenos a mí, incluyendo al género humano, al que estoy a punto de crear". 31 Y esta fue la respuesta de Satán, y de las Criaturas de las Tinieblas: 32 33 Mas la respuesta en un misterio que aún no puede ser revelado.
Progresivamente se irá publicando todo el evangelio

domingo 16 de noviembre de 2008

VLAD DE CARLOS FUENTES. Por Eduardo Zaramella

Mucho se ha escrito sobre el Conde Drácula. Muchas han sido las apariciones del personaje creado por Bram Stoker en novelas, relatos, cómics, cine y televisión. ¿Pero quién fue en realidad el Conde Drácula?
Sin duda, todos los indicios apuntan al famoso voivoda de Valaquia, el sanguinario y cruel Vlad Tepes (1431-1476), también conocido como el Empalador gracias a su predilección por tal peculiar método de castigo.
¿Tiene algo que ver el personaje histórico con el mito del vampiro? En realidad, no mucho. Es cierto que nuestro querido Vlad era bastante aficionado al derramamiento de sangre (ajena, por supuesto), pero en eso no se distinguía de buena parte de los príncipes, reyes o incluso Papas de la época. No eran buenos tiempos para la lírica, no señor. A menos que estuviera acompañada de una buena dosis de tinta extraída de las venas de algún pobre desdichado o de alguna incauta y virginal doncella.
Pero aparte de estos pequeños detalles nuestro voivoda favorito no tenía nada de chupasangre, sambenito que injustamente le cayó encima tras la publicación de la famosa novela stokeriana.
De hecho, debo mencionar que en Rumanía, como he podido comprobar en un reciente viaje a Transilvania, no están nada contentos con la fama “adicional” de su gran héroe histórico. Porque no olvidemos que en ese país el famoso Vlad es para muchos un héroe y un personaje digno de admiración. Claro que las tradiciones vampíricas de esas tierras eran y aún son importantes, de ahí que Stoker se inspirara en Tepes y le otorgara el don de la inmortalidad vampírica.
En general, siempre que hemos visto al Conde Drácula en cine o televisión ha sido casi exclusivamente bajo el prisma del vampiro, con la excepción notable del Drácula (1992) de Coppola donde sí se nos presenta una clara retrospectiva del Vlad Tepes histórico. A la manera de Coppola, por supuesto.
Carlos Fuentes, el gran escritor mexicano, nos lo ha traído de nuevo y de una forma muy digna y original. En su libro de relatos Inquieta compañía (2004), se nos presenta a Vlad, protagonista de un cuento del mismo título, como un anciano vampiro de noble estirpe que inesperadamente visita tierras mexicanas en busca de paz y sosiego. Su nombre nos debería resultar bastante familiar, ¿verdad? Y por si quedan dudas, veamos el nombre completo: Conde Vladimir Radu. Las pistas no pueden ser más claras. Pero, como diría Jack the ripper, vayamos por partes.
La historia del relato es la siguiente: Yves Navarro es un tranquilo abogado que vive felizmente casado con su mujer y una hija, quien un buen día recibe un misterioso encargo: legalizar las gestiones pertinentes para que un no menos misterioso personaje llegado del Este de Europa –el ya mencionado Conde Vladimir– pueda habilitar un viejo palacio en pleno Distrito Federal para su próxima residencia. Cuando Navarro le visita queda impactado ante su presencia, viste de negro, es delgado y alto, rostro pálido y, detalle importante, lleva siempre gafas oscuras.
Otro detalle, no menos importante, es que el citado Conde es poco amigo de la luz solar. Esto sin embargo no es motivo suficiente para que nuestro querido Navarro sospeche la verdadera naturaleza de su cliente, todo lo más le considera un tipo “rarito” (¿cuántos artistas no lo son?).
Poco a poco la trama se complica, hasta que un buen día su hija y su esposa desaparecen misteriosamente. Cuando Navarro vuelve a visitar al Conde, y tras una opípara cena a base de vino y vísceras, queda inexplicablemente dormido. Despierta al amanecer y descubre que en el sótano de la vieja casa hay una gran cantidad de féretros, en uno de los cuales se encuentra el distinguido anfitrión. Con una particularidad, si cabe, y es que el hombre carece de ojos. Sí, ojos. En su lugar únicamente dos cuencas vacías, de ahí la costumbre del amigo en cubrirlas con gafas oscuras.
No pretendo desvelar toda la trama del relato, que es magnífico, por si alguno de los lectores de este artículo aún no lo ha leído. Sí mencionar, que la presencia de Vlad en México no se debe a la casualidad, y por tanto su encuentro con Navarro no es fortuito.
La mujer, Asunción, y especialmente la hija, Magdalena, son elementos determinantes. ¿Qué es lo que distingue esta historia de otras muchas? Aparte del incuestionable talento de su prosa, rica y llena de matices, hay algo que atrapa a cualquier lector aficionado a la literarura fantástica y, muy especialmente, vampírica: el tratamiento que Carlos Fuentes ofrece de un personaje tan conocido como el Conde Drácula. Porque efectivamente, y esto no es un secreto desvelado porque se sospecha desde el principio, Vladimir Radu no es otro que el famoso e histórico Vlad Tepes, hijo de Vlad Dracul, antiguo y poderoso soberano de Valaquia. ¿Un vampiro? Sí. Pero no porque lo haya sido siempre, sino porque fue convertido en tal por otro vampiro. En este caso, por una dulce y cándida niña vampira.
Aquí Fuentes revela un gran conocimiento del mundo de los Nosferatu. La niña, Minea (¿a qué suena ese nombre?), es una vampira de varios siglos de edad pero de apariencia infantil, perteneciente a una de las muchas tribus de chupasangres que habitan el planeta. Es ella quien localiza al antiguo déspota de Valaquia y quien, aún en vida, le convierte en criatura de la noche. Cómo lo hace, y cómo lo describe Fuentes, es para ser leído y no explicado.
Se nos presenta, pues, la existencia de un mundo paralelo, de una sociedad de seres de la noche que viven al margen de la sociedad humana, y entre ellos, sólo entre ellos, se encuentra nuestro querido voivoda. No es el líder supremo, sino simplemente, uno más. Que busca, como todos, humanos o vampiros, la compañía de un ser querido. En definitiva, una inquieta compañía.
Lo curioso y original es, que tras buscarla por todo el orbe es en México, en medio de una gran ciudad como es el Distrito Federal, donde la encuentra. Y será paciente, esperará, para por fin, unir su vida a la de su eterna compañera. “Un niño pequeño es como un Dios inacabado, y el mundo la obra interminable de ese Dios inacabado”, le espeta el Conde a Navarro en un pasaje del relato. Por eso los niños son tan importantes, porque ellos son la parte inacabada de Dios, de quienes se nutre para seguir existiendo. Como, de alguna manera, los vampiros.
No pocos, desde la mítica Lilith, se han valido de la sangre de los niños para perpetuar su existencia. Los niños como símbolo, porque de eso se trata, de la pureza divina, seres aún no manchados por la codicia y la crueldad del ser adulto.
El relato de Carlos Fuentes plantea numerosas preguntas, todas ellas inquietantes. ¿Vale la pena la inmortalidad? ¿Es un privilegio o una condena? ¿Es posible desear la muerte para vivir, tras ella, la vida? ¿Es la propia vida una prisión, como la muerte? El vampiro, como reflejo del anhelo del ser humano, mortal, por conseguir la inmortalidad, es decir, la vida eterna. Y la sangre, una vez más, como motor de vida y muerte.